Sábado mañana. Llueve. 💡 ¡Idea! Nos vamos al Planetario.

Vale… esa idea original, original, no es. Pero Piojo y Bollito estaban emocionados pensando que iban a ver cohetes, naves espaciales, y rocas lunares…

Llegamos. 11:15. Una cola tremenda. El museo abre a las 11:00. ¡Madre mía! ¡Qué de gente hay en Madrid! Siempre, para todo… Vivir en una gran ciudad tiene sus cosas buenas y sus cosas malas…

Y que siempre haya mucha gente allá donde vayas, pues es una de las cosas malas…

En fin, una cola en la que me planto. Piojo y Bollito se van a jugar a una fuente donde hay más niños, cuyos padres deben de estar en la cola, supongo… Si no, hay muchos niños perdidos en el parque del Planetario…

“Vale, ir a jugar pero no os mojéis” Jajajajajajajajajajajajajajaja. Nunca aprenderé. Hay agua. Se mojan. Punto, Amaia. Si hay agua se mojan, a ver cuando aprendes…

 

Bueno, pues estoy en la fila para entrar. Papá llega después de aparcar el coche. Y se acerca a la entrada a preguntar. Al final la enorme fila de padres era para las proyecciones que se hacen y, además, ya no quedan entradas para dichas proyecciones.

Primera decepción: no hay entradas, el Museo a abierto hace 25 minutos y ya no hay entradas.

Segunda decepción: nadie te avisa de que puedes entrar al museo sin asistir a las proyecciones. Así que había decenas de familias haciendo cola para nada. Insisto: para nada.

Bueno, pues con los peques (mojados, of course) nos vamos hacia la entrada.

Escena: dos niños deseando ver planetas, rocas lunares, estrellas y cualquier cosa que quepa dentro de la imaginación de los niños de 4 y 7 años. ¡Casi !

Entramos. Y bajamos unas primeras escaleras donde hay fotos de cohetes despegando y fotos de Pedro Duque de astronauta, Pedro Duque en la nave espacial, Pedro Duque flotando sin gravedad en la nave… Los peques emocionados. ¡Esto promete!

Vemos una exposición sobre el clima y el cambio climático. Hasta ahí bien. Había que explicarles a ellos las cosas que veían pero no hay problema. Por cierto, Bollito está muy preocupado con la desaparición de los cascos polares y de los pingüinos así que ya no se encienden luces en casa…

Se acaba la exposición sobre El Clima. Subimos de nuevo. Y nos encaminamos hacia una serie de imágenes donde explican ciertas galaxias, estrellas y nebulosas. Bien, todo muy bonito, pero no realmente adecuado para niños (Tercera Decepción).

Justo en ese momento comienza una proyección en una pantalla grande sobre el Sol, Alfa Centauri, los planetas, el Sistema Solar y lo que hay mas allá de nuestro sistema solar. Piojo, con siete años, más o menos entretenido, con muchas preguntas pues utilizaban un vocabulario muy poco pedagógico, pero aceptable. Bollito completamente aburrido. Ni las imágenes ni el audio estaba adecuados a niños de su edad. (Cuarta Decepción). 

Las imágenes y la pantalla “gigante” ocupaban, literalmente, una esquina de todo el Planetario.. Nada más.

¿Y ahora?

¡Pues nada! Se acabó. (Quinta y última decepción)

No hay nada más… Nada de nada. Ni rocas lunares. Ni trajes espaciales. Ni cohetes.

¿De verdad que el estudio del Universo no da para nada mas?

Pues en el Planetario de Madrid: o ves la proyección o nada…

Muy decepcionante.

Por suerte en el parque de fuera del Planetario, el parque de Tierno Galván, había más niños como Piojo y Bollito y cuando salimos estuvieron jugando con ellos y estuvieron felices. ¡Bendita infancia!

Hasta aquí nuestra breve y decepcionante visita al Planetario.

Opciones de mejora:

  • poder comprar las entradas de las proyecciones por internet, de esta manera no habrá filas ni colas absurdas.
  • ¿de verdad que no hay más que decir sobre los planetas, el sol, la tierra? ¿De verdad? ¿Seguro?

 

Y tu ¿has ido alguna vez al Planetario? ¡Cuéntame que te pareció!