Las rutinas ¿facilitadoras o cuerdas que ahogan?

Empecemos por la definición de RUTINA por la RAE (copia y pega directo de la página web, no me ando con historias….)

1. f. Costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática.
2. f. Inform. Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente.

Ahora vamos a pensar en las rutinas de los más pequeños, esas que son tan importantes y que dan seguridad ¿a quien? ¿A los pequeños de la casa? ¿A mamá? ¿A papá? ¿Al educador de turno que lo ha dicho en Facebook?

Pues un poco a todos, la verdad.

Oímos hablar de rutinas y se nos llena la boca diciendo que son fundamentales, que así los niños saben lo que les espera, que ayudan a la organización familia, etc., etc., etc.

Y es verdad, las rutinas son positivas. Ayudan a los niños más pequeños a saber qué ocurre después de, por ejemplo, comer o después del cuento en la cama. Les ayuda a situarse en el mundo y poder prever que va a ocurrir sin sorpresas.

Pero… ¿qué es la vida sin sorpresas? ¿Qué es el día a día sin improvistos? No se a ti, pero a mi de vez en cuando me pasan cosas que no espero, como por ejemplo: que se me pinche una rueda, o una reunión de trabajo a las 6 de tarde mientras estoy en el parque, el cumpleaños de alguien, o cosas así, normales, del día a día…

 

Y mis hijos tambien sufren las consecuencias de estos cambios de rutina y no es el fin del mundo; ¿un rollo? Sí, ¿un incordio? También. Pero ¿el fin del mundo? NO:

La vida hace que las cosas no siempre sean iguales ¿que ocurrirá con las rutinas de los pequeños? ¿Qué ocurrirá si un día no es “baño, cena y a dormir”? ¿Ocurrirá algo si cenan en la bañera? 😳😳😳😳 ¿Pasará algo si un día no se baña? Y si se duerme la siesta media hora antes o una hora después ¿será terrible? NO. Rotundamente no. Puede que se nos modifiquen un poco los horarios, pero como adultos racionales debemos saber adaptarnos.

Nuestros hijos estarán bien sino hemos hecho nada excesivamente raro y sobre todo, si nosotros estamos bien.

A lo que quiero llegar es a que: por seguir las rutinas, no nos olvidemos del sentido común, de vivir, de disfrutar la vida. Las rutinas deben ser fáciles y facilitadoras, pero no son cuerdas que nos ahogan cuando no cumplimos con aquello acordado.

Una de las deficiniones dice “secuencia invariable de instrucciones”; me parece una buena definición para otras cosas, pero no cuando hablamos de crianza, de vivir y convivir con nuestros pequeños ¿invariable? No gracias. Los niños lo hacen todo muy, muy muy variable ¿verdad?

Las rutinas no nos deben ahogar
Este día nos saltamos todas las rutinas para pasar el día en la nieve…

Yo prefiero seguir con mis rutinas (y os puedo prometer que me gustan, ya que a mi también me dan seguridad) pero si de vez en cuando me las salto por hacer algo que me gusta más o es más divertido ¿pasa algo? ¡No! ¡ESO ES LA VIDA!

 

Te cuento la última rutina que nos hemos saltado por hacer ua locura si tu me cuentas alguna tuya: Ir a buscar al papá de Piojo y Bollito después de cenar, con el pijama puesto (ellos, yo no 😉). Locura total, risas garantizadas y anécdota que contar en el cole al día siguiente. Fue un: baño, cena y ¡al coche!.

 

¡Cuéntame alguna vez que te hayas saltado la rutina!

 

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Próximo taller: Rabietas ¿amigas o enemigas? En El Centro Educativo Koala Educa (Paseo de la Alameda de Osuna, 78 -Madrid-).

 

 

 

 

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